"La arquitectura no deriva de una suma de longitudes, anchuras y alturas de los elementos constructivos que envuelven el espacio, sino dimana propiamente del vacío, del espacio envuelto, del espacio interior, en el cual los hombres viven y se mueven." [Bruno Zevi]

octubre 05, 2007

El Estigma de Caín

"[…] ¡Muy fácil! La deshonra fue lo que en un principio existió y en lo que se ha basado la historia. Existió un hombre con la cara marcada que atemorizaba a los demás. Nadie tenía el valor de tocarlo; él y sus hijos eran intocables. Seguramente no era una señal en la frente, algo así como un sello o insignia, pues la vida no es así de ingenua. Tal vez era algo insignificante, pero a la vez inquietante. La mirada de este hombre inspiraba temor y le daba poder. Quizá llevaba una "señal". Esto es lo que conocemos y cada uno de nosotros puede explicarlo como quiera, y como siempre se inclina el hombre por lo sencillo, por eso habla de esa señal en la frente. No obstante, todos tenían miedo a los hijos de Caín, a los que llevaban esa "señal". Así pues, no era una distinción lo que marcaba a esta familia sino todo lo contrario. Se decía que esos muchachos eran perversos, y en realidad así era. Cualquier hombre con carácter y valor siempre ha sido inquietante para los demás. Era demasiado incómodo para todos que una banda de hombres malévolos anduviera suelta por ahí, así que por ello les pusieron un apodo y les inventaron una historia; de esta manera podían vengarse de ellos y así poder justificar el temor que por ellos sentían. ¿Entiendes lo que te digo? -Entiendo que Caín no fue tan malo, pero si esto es así, ¿todo lo que hay en la Biblia es mentira?- Sí y no. Las historias antiguas siempre son verdaderas, pero no siempre tienen la fortuna de ser contadas como en verdad sucedieron las cosas. Yo creo firmemente que Caín fue un gran hombre, y que la historia que hicieron en torno suyo, fue porque muchos le temían. Seguramente todo comenzó como un chisme, como un rumor; lo único verdadero era el estigma que Caín y sus hijos llevaban, algo que los hacía diferentes a los demás. Mientras más y más me hablaba Demian, mi interés y asombro iban en aumento. -¿Entonces el asesinato de Abel es una mentira?- pregunté temeroso. -¡Claro que no! Eso fue cierto seguramente. El más fuerte pasó sobre el más débil. Ahora bien, que ellos fueran hermanos, eso sí lo dudo, pero no tiene la menor importancia este hecho, al fin y al cabo todos los hombres somos hermanos ¿o no? Así pues, el fuerte mató al débil. Si fue o no un acto heroico, no lo sé. El caso es que los débiles empezaron a sentir temor de los fuertes y comenzaron a fabricar historias y lamentaciones para poder responder al que les preguntaba "¿por qué no lo matan?", "no podemos, pues él está marcado por Dios en la frente", en lugar de decir "no lo matamos porque somos cobardes". Este es el inicio de esta mentira, pero ya no te quiero quitar más el tiempo. ¡Adiós amigo!"

1 comentarios:

Daniel Gonzalez Alejo dijo...

El estigma de caín es mas como una poesía, es un poco raro que alguien escriba cosas semejantes como estas; por que casi no se le encuentra un tipo de congruencia; pero lo de cada quien es muy su rollo.